La boda de Sofía y Nick en Viña Bristol fue una de esas que se viven con el corazón, rodeados de naturaleza, con el sonido del viento y las risas como banda sonora.
Nada fue forzado. Todo fluyó. La ceremonia se celebró en la Iglesia de San Miguel, un lugar en el que la luz y los colores de las vidrieras inundan cada rincón de una manera especial.
Entre brindis, anécdotas y abrazos infinitos, la cámara se convirtió en un testigo silencioso. Nos enfocamos en lo que no se planea: las miradas cómplices, las lágrimas inesperadas, los pasos de baile sin coreografía.
Cada historia es única, y esta fue tan real como hermosa.